
E quén veñen sendo estas personaxes
(Detalle do grupo de personaxes)
Sesión 8. Mi madriña! Con los Kuo-Toa hemos topado.
— Perspectiva de Oroko —
Empezamos el día despertando de un merecido descanso tras el desastre del puente… No fue nuestra mejor pelea, y perder la inestimable ayuda de Derendil nos hace estar un poco tristes.

Pero no tenemos mucho tiempo de pensar en eso, porque al abrir los ojos nos damos cuenta de que “falta” también Silge… Bueno, no es que falte, porque le oimos y podemos hablar con él, simplemente es que no podemos verle, únicamente Shuushar puede sentir su presencia (o eso dice, yo creo que está loco y quiere llamar nuestras atención para que le ayudemos con su causa); en cualquier caso, Sarith está muy abatido, la “ausencia” de Silge le afecta mucho. Intentamos verle con las luces bailarinas mágicas y mientras están cerca de Silge, le vemos, pero en cuanto se alejan de él desaparece otra vez de nuestra vista. Oroko recuerda que en la infraoscuridad existen exploradores que consiguen mimetizarse de tal forma con el medio que se hacen “invisibles”, aunque puede saberse dónde están porque impiden que se vean los objetos que hay tras ellos; y esto es lo que le pasa a Silge, porque no le vemos él ni a lo que está detrás de él.

Con esta nueva información nos tranquilizamos un poco y podemos seguir con nuestro viaje, el destino es la ciudad de Shuushar, que ya está cerca; para llegar desde donde estamos hay 2 caminos: uno por tierra y otro por agua, elegimos ir por tierra mientras Shuushar va por el agua. Y como no podía ser todo tan fácil, al poco de reiniciar la marcha sale del agua un gran grupo de Kuo-Toas que nos apuntan con sus armas y nos dicen que quieren llevar para entregarnos como ofrendas a la Madre Profunda. Shuushar intenta mediar para no meternos en un nuevo enfrentamiento, y como respuesta le lanzan una red para apresarlo, que esquiva muy hábilmente… Así que nos vemos empujados a una pelea con un grupo numeroso de Kuo-Toas armados con unas lanzas y unos escudos muy raros que parecen algo viscosillos. En un principio vemos que hay 6, pero luego se sumarán otros 3, 2 de aspecto normalito y otro más grande y más peligroso.

Es una pelea muy igualada en la que todos participamos de alguna forma: Los Kuo-Toas nos atacan a dentelladas y con sus lanzas, y consiguen derribar a Sarith, Shuushar y Farlee, y herir en mayor o menor medida al resto.
Antes de caer, la aportación de Shuushar se limita a instarnos a no pelear y seguir el camino de la luz, y a proteger a Breina; Sarith intenta atacar pero falla y se deja el arma pegada en el escudo de un Kuo-Toa (no es su mejor batalla); y Farlee consigue derribar a uno de los atacantes y herir varias veces al Kuo-Toa más grande, una gran pelea.
El resto atacamos sin descanso a nuestros enemigos, incluido Fango que consigue matar a uno de ellos, mientras Breina utiliza su capacidad de curación para reponer las fuerzas de Farlee y de Shuushar, antes de atacar y finalmente dar el golpe de gracia al Kuo-Toa grande.
Jimjar y Buppido intentan aportar algo a la pelea, pero sólo consiguen dejar sus armas pegadas en los escudos de sus atacantes, un desastre… Oroko se sitúa en una posición protegida y desde allí lanza Susurros Disonantes sin descanso a los Kuo-Toas más peligrosos, mientras Silge pone su marca de cazador en varios de nuestros enemigos para atacarles hasta que caen y Kanelitah da una clase magistral de cómo usar un bastón de monje y cómo se pelea cuerpo a cuerpo.
Finalmente salimos victoriosos, y los que seguimos en pie nos acercamos a los caídos para curarles: Silge a Sarith (cada vez están más unidos), Breina a Farlee (esto ya es un clásico) y Oroko a Shuushar. Kanelitah, por su parte, se dedica a buscar su bastón, pegado en el escudo de un Kuo-Toa caído. Y justo en ese momento aparecen otros 6 Kuo-Toas, amigos de Shuushar, cuyo líder se llama Ploopploopeen, arcipreste del culto a la Madre Marina, y nos dice que somo el grupo elegido para ayudarles a vencer en el enfrentamiento que mantienen con otros Kuo-Toas, que veneran a una nueva deidad, la Madre Profunda, entre ellos el grupo contra el que acabamos de pelear.

Al parecer, todos vivían bien en el poblado rindiendo culto a la Madre Marina, hasta que un día llegaron unos adoradores de la Madre Profunda, cuya figura dirigente es Bloppblippodd, y se dedicaron a convertir a la mitad de los habitantes (entre ellos 1 hijo de Ploopploopeen); los seguidores de esta nueva deidad consiguen poderes mágicos y realizan ofrendas humanas y de otros seres, en su altar para mantener esos poderes. La propuesta de Ploopploopeen es que nos dejemos atrapar y que seamos presentados como ofrendas para la Madre Profunda, en un intento por limar asaperezas entre los 2 bandos; para eso tienen que llevarnos con las manos atadas, pero van a estar mal atadas para que podamos liberarnos en el momento adecuado y iniciar una reyerta como distracción para que Ploopploopeen y los seguidores de Madre Marina, pueda matar a Bloppblippodd. A cambio nos ofrece descanso (en un lugar seco) y comida hasta que se ponga en marcha el plan… como estamos cansados y hambrientos, aceptamos la propuesta y vamos con ellos, maniatados pero con las cuerdas flojas.

Al entrar en la ciudad vemos que hay redes con anzuelos a los lados del camino para dificultar el paso, y nos llama la atención que los Kuo-Toas hablan entre ellos moviéndose en círculos y gesticulando muchísimo, son muy raros estos seres, esperemos que no nos hayan engañado…
NPCs
[As imaxes amosadas a continuación son as que empreguei na campaña privada pero teñen os seus lexítimos dereitos, indico aqueles das que atopo a autoría. Os sexos e xéneros das criaturas poden non coincidir cos da campaña orixinal xa que aplico certos criterios na miña dirección como máster]
